Una persona que destroza sus recuerdos intercalando situaciones de vergüenza pública, personal o intima de las que nunca será plenamente consciente simplemente por el hecho de creer que eso es lo que de él se espera. Esa persona no tiene fundamento alguno...Dejar que otros u otro te utilice y luego te deseche de forma repetida e irresponsable...y aceptar esa situación sin reproches y encima incidir en el error de forma constante e incluso deseada...Bien, creo que es obvio que eso no tiene ni pies ni cabeza...Seguramente se estará preguntando de qué narices hablo concretamente, o qué es lo que me ha llevado a hacer dichos razonamientos. La cosa es bien sencilla..Hoy por el relato de personas que son ajenas a mi día a día más allá de un hola aislado...He sido consciente de la gran facilidad que tiene el ser humano, gracias a su libertad individual, de destrozarse por dentro.
¿Cuál es el fin de la vida? ¿Divertirse abusando de lo que ya de por si son excesos? ¿Aprovechar para el placer del momento todas las oportunidades que se nos presenten? Es posible, es posible que la vida sólo sea eso, un simple pasar por estímulos sensibles que nos encadenen a necesidades efímeras. Pero no lo creo, creo que si nos paramos a pensar, incluso analizando esas dos cuestiones, bien, incluso me veo capaz de aceptar dichas cuestionadas afirmaciones contraponiéndome a lo que la sociedad actual defiende. Diversión: es un término muy utilizado que hoy en día se limita de forma inverosímil. ¿Qué hay de divertido en beber, fumar, drogarse o estimular hasta la perdida de control las sensaciones físicas?Nada, luego no recordaras nada, y si así fuera solo recordarías un vago reflejo de lo que fue en ese presente. Es decir, la diversión sólo es posible en el momento de la acción. No estoy de acuerdo. Divertirse es algo más que disfrutar...es prolongado , esta escrito en" continuous". Pues sino, perdería gran parte de su finalidad.
Aceptar todo aquello que se nos ponga al alcance de la mano es peligroso, pero en todo riesgo hay posibilidad de fortuna, ¿me equivoco?. Lo que pasa actualmente es que confundimos las oportunidades con las perversiones, pues en todo lo prohibido, en todo lo que se presenta con advertencias alrededor, también existe un riesgo, y es esa sensación de interés por el qué pasará lo que consigue que no se sepa distinguir una cosa de la otra.
Somos libres, luego actuemos en consecuencia.